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Modo perdido
El modo perdido bloquea a distancia un dispositivo extraviado, muestra un mensaje en la pantalla con un teléfono de contacto y, en las plataformas que lo permiten, informa de su ubicación. Es la primera acción que debe ejecutar un equipo de TI cuando alguien llama diciendo que se ha dejado el iPad en un taxi, antes de plantearse el borrado.
Cómo funciona
En iOS e iPadOS el modo perdido gestionado existe para los dispositivos supervisados e inscritos en un MDM. La consola envía el comando, el terminal se bloquea de inmediato, muestra el texto y el teléfono que usted haya escrito y deja de mostrar notificaciones. A diferencia del Buscar personal, esta versión no necesita la cuenta de Apple del usuario: el control es del administrador. El MDM puede además pedir la ubicación, y Apple obliga a que el dispositivo avise al usuario de esa consulta cuando sale del modo perdido, lo que es una buena noticia para su expediente de privacidad.
En Android no hay un modo perdido unificado con ese nombre. Lo equivalente se compone de tres acciones que el MDM puede ejecutar sobre un dispositivo totalmente gestionado: bloqueo remoto, cambio de código de acceso y un mensaje de pantalla de bloqueo. Samsung añade Knox Guard, que permite bloquear y mostrar un aviso incluso en escenarios de impago o robo de lote. La ubicación depende de los permisos concedidos y del modo de gestión.
En Windows y macOS la figura se parece más a un bloqueo remoto. FileVault y BitLocker hacen el trabajo de fondo: sin la clave, el disco no se lee.
Por qué importa para una flota
La secuencia correcta importa más que la herramienta. Primero el modo perdido, porque bloquea y conserva el terminal localizable y recuperable. El borrado después, si pasan las horas sin noticias. Hacerlo al revés es tirar la única pista que tenía: un dispositivo borrado ya no aparece en ningún mapa.
Y un detalle que se aprende a golpes: el mensaje en pantalla recupera dispositivos de verdad. Un número de centralita y una frase corta convierten a una persona honesta que encuentra una tableta en el vestíbulo de un hotel en alguien que puede devolverla. Sin mensaje, el terminal acaba en un cajón de objetos perdidos.
En BYOD la cosa cambia. Bloquear un teléfono propiedad del empleado y mostrar un mensaje corporativo en su pantalla es invasivo y debe estar previsto en la política firmada. Lo razonable ahí es actuar solo sobre el espacio de trabajo.
Cómo lo gestiona Appaloosa
Desde la consola de Appaloosa puede bloquear un dispositivo inscrito, enviar un mensaje con teléfono de contacto a la pantalla, cambiar el código de acceso y, cuando el modo de gestión y la plataforma lo permiten, consultar la ubicación. Si el terminal no aparece, el borrado remoto total o limitado a los datos de trabajo está en el mismo sitio, con el bloqueo de activación para que un iPhone borrado no se revenda. Todo se ejecuta desde la página de gestión de dispositivos móviles.
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