Lo que cuesta tener una herramienta por plataforma
Nadie decide fragmentar la gestión de su parque de dispositivos. Ocurre compra a compra: una herramienta para los iPhone, otra para los portátiles con Windows, una hoja de cálculo para las tabletas del almacén. Cada una funciona por separado. Juntas dejan huecos de los que nadie se hace cargo, y esos huecos solo se ven el día que algo sale mal.
El inventario fantasma
Pregunte cuántos dispositivos gestiona y obtendrá tres respuestas de tres herramientas distintas. Los preocupantes son los que no aparecen en ninguna.
Políticas que se van separando
Una longitud de código de acceso aquí, otra distinta allí, y ninguna forma fiable de saber qué dispositivos aplican realmente cada regla.
La baja que queda a medias
El portátil vuelve a TI el último día. El móvil vive en otra herramienta, sigue inscrito y nadie se da cuenta en meses.