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Glosario

Geofencing (geovallas)

El geofencing consiste en definir un perímetro geográfico y hacer que el dispositivo cambie de comportamiento al entrar o salir de él: activar una configuración, desbloquear una aplicación, lanzar una alerta. En gestión de flota sirve sobre todo para material que no debe salir de un recinto, y casi nunca para vigilar a personas, algo que el RGPD limita con dureza.

Cómo funciona

La geovalla es una zona, normalmente un círculo con centro y radio, a veces un polígono. El dispositivo la evalúa con GPS, con las redes wifi visibles, con las antenas móviles o con una combinación de las tres. Android expone una API de geofencing desde hace más de una década y iOS hace lo propio con el monitoreo de regiones, limitado a 20 regiones simultáneas por aplicación.

Un MDM usa esas señales de dos maneras. La primera es la alerta: el terminal sale del almacén y la consola avisa. La segunda, más útil, es la configuración condicional: dentro del recinto el dispositivo entra en modo quiosco con la app de producción, fuera bloquea las aplicaciones de trabajo o pide autenticación.

Los límites técnicos son reales y conviene conocerlos antes de prometer nada. La precisión del GPS cae dentro de naves metálicas y en interiores, el radio útil raramente baja de 100 metros sin balizas wifi o Bluetooth, y el sistema operativo retrasa las notificaciones para ahorrar batería: un cruce puede detectarse con varios minutos de retraso. Android 10 y posteriores exigen además un permiso explícito de ubicación en segundo plano, que en un dispositivo personal el usuario puede denegar.

Por qué importa para una flota

El caso que lo justifica casi siempre es el mismo: activos caros que se quedan en un sitio. Tablets de quirófano, terminales de inventario, lectores de una planta de producción, tabletas de un hotel. Cuando uno sale del perímetro, quiere saberlo el mismo día y no en el recuento trimestral.

El terreno jurídico es lo que se suele olvidar. Rastrear la ubicación de un teléfono asociado a un empleado identificable es tratamiento de datos personales: necesita base legal, información previa, minimización y, en España, respeto al artículo 90 de la LOPDGDD sobre geolocalización en el trabajo, además de informar a la representación de los trabajadores. En dispositivos personales bajo BYOD, la respuesta sensata es no hacerlo.

La regla práctica: geofencing sobre dispositivos corporativos de uso exclusivo profesional, con finalidad declarada de protección del activo, sin historial de recorridos y con retención corta.

Cómo lo gestiona Appaloosa

Appaloosa aplica políticas según el contexto del dispositivo, combinando estado de cumplimiento, perfil de configuración y restricciones de aplicaciones, para que un terminal fuera de su zona de uso pierda el acceso a las apps de trabajo o quede bloqueado. El alojamiento en Francia sobre infraestructura cualificada SecNumCloud y los controles de retención ayudan a mantener el tratamiento defendible ante el responsable de privacidad. Vea la página de gestión de dispositivos móviles para el detalle de las políticas.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo geolocalizar los móviles de mis empleados?
Solo con límites estrictos. En España la LOPDGDD permite la geolocalización laboral si informa previamente de forma expresa a los trabajadores y a su representación, con una finalidad legítima y proporcionada. En un dispositivo personal bajo BYOD lo razonable es no activarlo.
¿Qué precisión puedo esperar dentro de un almacén?
Poca. El GPS pierde señal en interiores y la geovalla cae a una precisión de decenas o cientos de metros. Si necesita granularidad de pasillo, combine la posición con las redes wifi conocidas o con balizas Bluetooth en lugar de fiarse del satélite.
¿El geofencing consume mucha batería?
Menos de lo que se teme, porque el sistema operativo no consulta el GPS de forma continua: usa antenas y wifi y solo afina cuando detecta un cruce probable. El precio es la latencia, de varios minutos en el peor caso, así que no sirve para reaccionar al instante.